Lloraba y metía Chocolinas en la boca, lloraba y comía, lloraba y comía.
Eso hacia cuando mirando MTV apareció de la nada esta canción que en ese entonces escuché por primera vez, sé que es muy grasa llorar con una balada latina, pero me llegó el videoclip y me hizo acordar instantáneamente a Rodrigo, porque hacía solo una semana que no habíamos vuelto a hablar y el “no puede estar sin mí, ya va a llamar…” se había transformado en nada.
Y recordé todo, las noches interminables en Palacio, música electrónica, él totalmente colocado diciéndome que me amaba y boludeces que me hacen poner colorado, si, porque soy un boludo, esas cosas me dan vergüencita, me las dicen y me rio y me pongo rojo como un tarado.
El no podía creer como en medio de un restaurant me levanté de la silla y me senté en el suelo para ponerle en la pierna una pulserita en macramé que había echo para el (fui hippie chicos), o que lo lleve a un parque y nos tiremos en el pasto a mirar las estrellas y hablar de la vida y muchas otras cosas de persona “sencilla” (según él), que venía de otro mundo, como siempre digo, al lado de él fui María la del barrio.
Los dos nos complementábamos tan bien… éramos lo que el otro necesitaba.
Y no voy a contar todo porque ya lo hice mil veces, pero esto viene a que a veces me arrepiento de no animarme. Terminamos porque yo no le podía dar otra cosa más que una amistad, teníamos una relación rara pero muy fuerte, porque éramos mucho más que amigos, pero a la vez no teníamos sexo ni estábamos encarando nada serio. Solo sabíamos que estábamos juntos en esto.
Y quizás si me hubiese animado a decirle que si (si, acepto), todo hubiese sido distinto, pero ya no me importa, pasaron muchos años, no lo extraño ni volvería, porque ya todo cambio tanto en mi vida que no encontraríamos las mismas cosas en común.
Ya no me siento María la del barrio.
No hago mas pulseras en macrame, no tiro las cartas, no hago talleres de meditacion ni ando descalzo en la calle si los zapatos me lastiman. Todo eso es parte del pasado.
Algo parecido aunque en menor escala me pasó con Nahuel (28), el primer chico del que me enganche.
Estábamos en Glam tranzando y cuando quiso bajar la mano por dentro del pantalon yo lo saque cagando y me preguntaba porque y yo me quede inmóvil sin saber que excusa (creíble) podía decirle, claro, era virgen y tenía el culo peludo, en ese momento me daba vergüenza, ahora aunque tenga el calzón con caca percudida no me importa, pero en ese momento si, no tenía experiencia aunque me manejaba como si la tuviera pero en esos momentos “íntimos” saltaba la verdad.
El pensó que no me gustaba y por eso mis negativas a dormir juntos o sacarle la mano.
Estábamos en su auto un sábado a la noche, él preguntándome que me pasaba y yo sin saber que decirle, la verdad de lo que me pasaba era muy vergonzosa, y me quedé callado, lo miré y le dije que me gustaba, nada más.
Porque no me animé? Solo nos vimos una vez mas y todo quedó tan frio… nunca más volvimos a vernos.
Y cuando vi ese video de Alex Ubago lloré por primera vez por un tipo, yo que siempre decía “no ni en pedo, lloro por otras cosas” estaba abrazado a un paquete de Chocolinas llorando desconsoladamente en la parte final, cuando la chica linda abraza al novio que aunque sea ciego, lo quiere igual.
Y me partió.
Pero no confundamos, no volvería con ninguno de los dos, son parte del pasado, Nahuel siempre me pareció un pelotudo, hasta en ese momento, pero me había enganchado. Y Rodrigo… nada, fue.
Esto lo escribí porque me salió, hace tiempo que no conozco alguien así, que lo ves, cruzas dos palabras y eso basta para saber que queres que sea el padre de tus hijos tenidos por inseminación artificial con una amiga lesbiana.