miércoles, 26 de marzo de 2008

Como Ser un Villero Pila Pila

Para un villero no hay nada más importante que los colores, nada es gris, ni blanco o negro, no señor, tiene que haber destellos en rojo o rosa/violeta para las mujeres, estrellitas que se carguen con luz y cuando sea de noche brillen en el techo de nuestra habitación haciéndonos sentir en una suite en la villa 31.

Sonriamos, somos la envidia del condado con nuestra nueva remera de Boca.

Atenti que los colores se usan para todo, para decorar una torta que vomita merengue y rocklets, para el monitor que se viene abajo con tantos stickers pegados y por supuesto para subir una foto al fotolog. Mientras más “efectos” agreguemos mejor. Un diseñador web con delirios de villero llenaría su página de gif animados para que se den una idea de lo que hablo. Mas es mejor, SIEMPRE.

Palabras como: pila pila, llantas, piola y guachin no pueden faltar en nuestro vocabulario.

No importa dónde te saquen una foto, puede ser abrazado a tu novia, a tu perro, en un funeral o en una disco, pero la mano SIEMPRE debe ir en esta posición.

Las chicas que cuando salen a bailar van a la guerra, no les importa nada, la palabra sutil la olvidaron el mismo día que decidieron decolorarse el pelo, no importa que pesen 50 o 70 kgs, ellas se ponen la minifalda de jean, una remera que puede decir: SEXY, GLAMUR (si, a veces están mal escritas) o DIVA en lentejuelas o algo dorado que brille y unas zapatillas Fila, no importa la celulitis ni las estrías cuando se trata de conquistar al principe azul chicas! A por el!

Y no crean que me olvide de la tintura, creo que esto es un capítulo aparte, y digo tintura por ser generoso porque esa palabra no existe para ellos, van a la farmacia de turno y miran embobados el frasco de agua oxigenada y polvo decolorante como si de un tesoro se tratase, le brillan los ojos, por 5 pesos quieren pasar por nórdicos.

No les importa nada, ni que tengan un tono de piel que solo acepta el negro como color de pelo, ni que sus rasgos sean más similares a los de un mapuche, ellos quieren ser rubios a toda costa. Hasta puedo visualizar a la madre cuando su hijo cruza la puerta, con lágrimas en los ojos diciéndole lo natural que le queda y contándole que cuando era chiquito era rubio, pero que a medida que fue creciendo su pelo oscureció y ahora al fin vuelve a ser lo que era, un negro con el pelo decolorado.

De todas formas que arroje la primera piedra el que nunca hizo nada de esto, basta con mirar mi habitación pintada de verde para sentirme identificado porque aunque duela admitirlo, en el fondo, todos tenemos algo de villero.